miércoles, 15 de abril de 2009

Varados y desolados.

El temporal arreciaba las calles; las envolvía y castigaba con violentos latigazos de viento. Los truenos sonaban fuertes y cercanos y el Quinteto aguardaba a un mejor momento. Escapar de allí era el objetivo; imposible de cumplirse si no paraba de llover.

Aislados en aquella bóveda mugrienta, llena de bichos negros que se metían por el culo, por las orejas e incluso por las narices, se encontraba el Quinteto Escoria, reunido como pocas veces en canastita, al compas del armado que viajaba de derecha a izquierda, como la ley establece.
Las risas iban y venían. El viento no aminoraba y el tiempo pasaba lentamente. La lluvia seguía cayendo a baldes hasta que...

Desde las profundidades de aquella pequeña galería de calle Pellegrinni, sonó una voz: Estridente, pero pacífica. Buscaba algo...o pedía por algo. ¿La liberación? ¿El término de aquel terrible temporal que le impedía al Quinteto realizar sus quehaceres? No...era EL llamado, el único. Y entonces:

MIIINIIIIIIIITHHHHAAAAA!!!!!

Suave al principio, chicloso por el medio y extenso al final. Así resonó el llamado. Pero las voces de los demás integrantes estaban entumecidas, somnolientas. Sin embargo, el espíritu realzó de inmediato, y el coro cantó, cantó como nunca, en su mayor desesperación jamás sufrida. Desde cualquier sitio cercano, de seguro se escuchó el llamado de:

MIIIIIIINNNNIIIIII......

MIIIIIIINNNNIIIIII......

MIIIIIIINNNNIIIIII......

TTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTHHHHHHHHHHAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!

El cielo rugió, atemorizado ante tanta energía cuántica.
El Quinteto llamaba. Y el destino cumplió.

Instantes posteriores, una persona se materializó. Cruzó la cortina de agua, proveniente del funesto temporal e ingresó al recinto.

¿Una mujer? ¿Un avión? ¿Un pájaro? ¿Superman?...

Rubia...gordita (todo no se puede). Si, era una mujer.

El Quinteto enmudeció y la chica dijo: "Hola".
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Extraído de los anales de los Reyes de Jamaica, artículo 315.


---R.S.:
Qué lindos momentos... Vivirán por siempre en los anales de las victorias anónimas de la humanidad
(por cierto yo le daba no se ustedes)

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